Pero, de vez en cuando, quizá también a menudo, ella vuelve a pensar en él. Y de vez en cuando él la llama, se ven, se escapa un beso y quizás algo más, luego se pelean y ella vuelve a decir: "¡Es un imbécil!"
¡Es un imbécil pero le quiere!
¿Qué sentido tiene querer así a alguien?
Bueno, debe de ser verdad, el amor es así, no sabes hacia dónde va, de repente aparece un nuevo personaje y se complica todo.
-Ya vale, pero ¿qué le ves a alguien como él? ¡Es un hijo de puta!
-Ha cambiado un montón, ¡te lo juro!
Pero luego se descubre que ese montón es pequeñísimo y que él sigue siendo el mismo.
-¡Se acabó, basta! -Y es la última vez que se ven.
Sin embargo, los dos saben que no será la última, que habrá otra y otra más...
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