Hace tiempo prometí escribirte una canción. Como siempre, mal y tarde, la tienes aquí. Sabes bien como soy, que no suelo mentir, siempre que lo hice fue por verte sonreír.
Llámame, te quiero escuchar. Ya lo ves, no siempre me va bien. Al cantar me duele el corazón, y enloquezco cada noche en cada actuación.
Fui yo quien dijo no, y ahora, en la misma mesa, se me enfría el café mientras dices que te va bien. Tranquilo, ya no volveré a llamar, no me volverás a ver, esta vez me marcho para no volver.
Llámame, te quiero escuchar. Ya lo ves, no siempre me va bien. Al cantar me duele el corazón, y enloquezco cada noche en cada actuación.
Y ahora, cansada de mirar tu foto en la pared, cansada de creer que todavía estás, he vuelto a recordar las tardes de café, las noches locas que siempre acababan bien. Y me he puesto a gritar estrellando el whisky en la pared.
Por verte sonreír, he vuelto yo a perder.
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