Eres un hijo de puta. Me estás jodiendo la vida, me estás quitando todo lo bueno que tengo, y te estás quedando con todo. Eres el rey de las mentiras y las manipulaciones, por tu culpa apenas tengo a nadie. Disfrutas viendo como sufro día a día, mientras tú sales, y comes bocas, y bailas, y bebes, y follas. No tengo ganas de levantarme mañana, no tengo ganas de tener que afrontar otro día preguntándome qué será lo próximo. No tengo fuerzas para seguir adelante y sonreír como si no pasara nada, no tengo fuerzas para fingir con la gente, no quiero ir mañana a la universidad y tener que hacer como si todo va bien. No puedo. No quiero. Quiero quedarme en la cama, y no despertarme nunca, y pasarme el puto día soñando con que estás conmigo, con que sigues siendo el chico del que me enamoré hace dos años, y no este enfermo de odio en el que te has convertido ahora. Y soy gilipollas, porque a pesar de todo lo que me estás haciendo no puedo dejar de quererte, de echarte de menos, de necesitarte constantemente. No puedo seguir con esto, no puedo vivir esta vida de mierda, no sé qué cojones hacer para que dejes de importarme, para que todo deje de importarme. No puedo ser como tú. No puedo pasarme el día de risas con la gente. Solo soy capaz de sonreír de vez en cuando en compañía de mis amigos más íntimos, y ya está. Necesito que dejes de doler de esta manera, insoportable, cruel, asfixiante. No me dejas vivir. No me dejas respirar.
Tenías razón. Yo no soy nada sin ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario